Las ideas no pueden ser originales. Las ideas son solo el principio de una historia. La originalidad requiere desarrollo. No existe una idea original.
Hay un cierto grupo de artistas que cree que tener ideas es motivo de alabanza. Incluso, hacen todo lo que está en su poder para que quede grande en el cartel que la idea fue suya.
En el derecho de autor no se paga por ideas.
En el derecho del entretenimiento no debería pagarse por ideas.
Las ideas carecen de peso creativo. Las ideas son la antesala de una obra. Son la forma más sencilla de definir una obra y a la vez la versión diluida e insípida.
¿Cuántas historias ha dado el cien con una pareja que se conoce, luego se odia y al final se reconcilia con un beso?

Una vez más se demuestra que lo loable no es demandar sino ganar las demandas. Esta semana el cubano Liviam Escallón demandó por plagio a Shakira y a Carlos Vives por supuestamente plagiar parte de la línea melódica y el coro de su canción”